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Inicio - Sala de Prensa - Agosto 2010 - Discurso 31/08/10 2

Discurso

PALABRAS DEL TITULAR DE LA SECRETARÍA DE LA FUNCIÓN PÚBLICA (SFP), C. P. SALVADOR VEGA CASILLAS, EN EL MARCO DE LA PRESENTACIÓN DEL MANUAL GENERAL DE ADQUISICIONES.

31 de agosto de 2010 | Documento | Comunicado | Entrevista | Galería

Muchas gracias, buenas tardes;

Estimado Sergio Enrique Cervantes, presidente nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra);

Ingeniero Víctor Manuel López Bolaños, secretario nacional de la Canacintra;

Distinguidos directivos y miembros de Canacintra;

Compañeros subsecretarios;

Licenciado Miguel Villegas Lerdo de Tejada, secretario ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Compras y Obras de la Administración Pública Federal;

Distinguidos funcionarios que nos acompañan;

Hace un año, el Presidente Calderón, en el marco de su Tercer Informe de Gobierno, nos marcó la agenda de la transformación de México.

Nos invitaba en aquella ocasión, a pasar de los cambios graduales y posibles, a la lógica de los cambios necesarios. A abandonar la idea de los avances lentos y a emprender transformaciones de fondo, radicales, que marcaran un antes y un después en nuestro país.

En esos diez temas sustantivos para la vida nacional se inscribió el octavo punto: la reforma administrativa que hiciera posible eliminar toda la normatividad inútil, que hacía costoso e inoperante al gobierno, que complicaba la relación de la sociedad con el gobierno; y que atentaba contra la competitividad.

No se trataba de un esfuerzo de simplificación administrativa más, como los que han existido algunas otras veces en la historia; sino de una vez por todas, revisar como funciona el gobierno y rediseñar desde base cero como debe de funcionar.

En concreto, el Presidente nos estaba instruyendo a los servidores públicos a desmontar todo el aparto normativo del gobierno y diseñar uno acorde a lo que debe ser.

Justamente, hoy celebramos que resultado de ese compromiso: se han eliminado ya 12 mi 234 normas en la Administración Pública Federal, de las cuáles mas de siete mil correspondían a la operación del gobierno consigo mismo, para la provisión de sus servicios administrativos, por ejemplo, las compras y contrataciones públicas, entre otras materias.

Así, el pasado 9 de agosto se publicaron en el Diario Oficial de la Federación el Manual Administrativo de Aplicación General en Materia de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios Públicos del Sector Público, por el cual se permite la eliminación de cientos de normas internas de la Administración Pública Federal que regulaban como compraba el gobierno.

Es decir había cientos de formas distintas de comprar, en el mismo gobierno.

Al revisar la diversa normatividad, encontramos requisitos absurdos que algunas instituciones públicas solicitaban y en otras que, con transparencia y sencillez, ejercían el presupuesto público.

El Manual de Aplicación General, que armoniza con la nueva Ley de Adquisiciones y los lineamientos que la misma ley señala son un conjunto ordenado y simplificado de disposiciones básicas, que obligan a toda la administración pública federal a ceñirse estrictamente a él; y a no provocar nuevos procesos o normas que enreden o compliquen a la administración.

De hecho tengo prohibida la emisión de nuevas normas en esta materia.

En este año en que festejamos el Bicentenario del inicio de la lucha por la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, estamos dando cambios fuertes en la administración pública.

Por una parte, este es el año en el que con mayor fuerza se ha combatido a la corrupción: al día de hoy llevamos ya más de 650 personas denunciadas penalmente, y hoy mismo anunciamos, hace un momento, el desmantelamiento de una red de corrupción de 198 personas, que justamente abusaban del encargo público en temas de contratación y de recursos humanos, gracias a todo el enredo normativo que existía en el gobierno.

Tan sólo en este año, se han denunciado penalmente a más de 480 personas por actos de corrupción, sólo en este año.

Pero creo que el mejor combate que podemos hacer a la corrupción, además de señalarla y castigarla ejemplarmente, es eliminar las causas que la generan.

Por eso, la estrategia de desregulación base cero tiene como uno de sus objetivos combatir a la corrupción de raíz, al eliminar toda la maraña normativa que complica el actuar gubernamental y que alienta las prácticas indebidas.

Menos reglas, efectivas y claras para todos, es sin lugar a dudas una estrategia que dará buenos resultados en la lucha contra la corrupción.

Este manual general que estamos hoy presentando: Estandariza y homologa los procesos administrativos de las entidades y dependencias de la Administración Pública Federal;

Sistematiza y codifica los procesos y procedimientos que en esa materia deberán aplicar las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal;

Permite contar con procesos y procedimientos ordenados, estandarizados y conforme a las mejores prácticas.

Facilita también la participación de los proveedores en las contrataciones públicas; y permite disponer a las instituciones de las herramientas necesarias para el aprovechamiento y aplicación eficiente de los recursos con que cuentan;

Contribuye también a la creación de valor en la Administración Pública Federal, a una mejor toma de decisiones y a la modernización del sistema de contratación pública del país;

Ofrece a las dependencias y a las entidades recomendaciones generales e información útil en materia de adquisiciones, arrendamientos y servicios para la toma de decisiones y la mejora institucional.

Entre otras cosas, uno de los grandes problemas que tenemos en la administración pública, y que queremos acabar con esto, es el temor de muchos funcionarios a tomar decisiones, porque existe siempre alguna norma que se los prohíbe. Y cómo no, si teníamos siete mil normas, solamente para regular esto.

Esa es otra de las cosas, los servidores públicos también podrán tener con la nueva ley un marco dónde tomar decisiones y saber además que la flexibilidad que les están dando los manuales la pueden usar, siempre y cuando la usen, por supuesto, con honestidad y correctamente.

En resumen, el manual de aplicación general lo que compila es la mejor forma de comprar en el gobierno y que es la que será obligatoria para todos.

El gobierno mexicano compra al año diez por ciento del Producto Interno Bruto del país, el cual será regulado por este instrumento, y que tiene entre sus objetivos el ejercicio óptimo y eficaz a la inversión pública.

El mismo manual incorpora prácticas innovadoras en materia de contrataciones, como la oferta subsecuente de descuentos, las compras consolidadas y los contratos marco; los cuales, además de alentar la competencia económica entre los proveedores del gobierno, permitirá dar importantes descuentos en las adquisiciones del gobierno y a destinar esos recursos a proyectos sociales o de infraestructura.

Se estima, que si logramos solamente el 15 por ciento de lo que el gobierno compra por medio de la licitación; que ese 15 por ciento de lo que hoy hacemos por medio de licitación, se incluya en estas modalidades de compra, podemos alcanzar ahorros anuales de hasta diez mil millones de pesos.

Pero además, le permitirá a las micro y pequeñas empresas se conviertan en proveedores del gobierno, al disminuir los costos de participación por la excesiva burocracia que había que enfrentar para poderle vender al gobierno.

El mismo manual contempla esquemas de adjudicación directa a las pequeñas empresas, a fin de atender la meta --en la que vamos, por cierto, muy avanzados-- de otorgar contrataciones del 30 por ciento de lo que el gobierno adquiere a las pequeñas empresas, lo cual, por supuesto, estamos ya muy cerca de alcanzar en este año.

Tan sólo para este 2010, se ha identificado que el Ejecutivo Federal puede canalizar a la micro y pequeña empresa más de 46 mil millones de pesos como proveeduría, que por supuesto se reflejará en mejores empleos para los mexicanos.

En breve anunciaremos el lanzamiento del nuevo Compranet, el cual armoniza con esta estrategia de “regulación base cero” y además permitirá transacciones electrónicas y creará un historial de participación de las empresas como proveedoras del gobierno.

Sin embargo, todavía nos falta avanzar mucho más en este tema de desregulación. Lo que hemos hecho es, sobre todo, útil también para las micro y pequeñas empresas. Encontrarán que el gobierno solamente va a comprar de una sola forma.

El que pueda venderle a una dependencia de gobierno le podrá vender a cualquier otra. No tendrán trámites y requisitos distintos, ni ninguna norma que le saquen de un cajón y que solamente les es aplicable en esa dependencia. Están obligados a observar sólo lo que el Manual dice, y esas normas serán iguales en todo el gobierno.

Por supuesto lo que hará es que las micro y pequeñas empresas podrán, mucho más fácil, incorporarse como proveedores de gobierno, que eso es lo que queremos, además.

Tiene, contempla también ahora un plazo menor de pago, que ya estaba en la ley, y que lo estamos ahora regulando, anticipos a las micro y pequeñas empresas; sobre todo a las que fabrican. Que ya están en la ley, se están ahora regulando, también en reglamento y parte de los manuales.

Lo que queremos es que las empresas, cuando comparezcan ante el gobierno a hacer una compra solamente presenten una vez sus documentos y no vuelvan a presentarlos ante el gobierno; para eso estamos todavía trabajando en todo lo que tiene que ver.

Esto lo verán en el nuevo Compranet que estamos a punto de liberar y que estamos trabajando en él. No queremos otra vez, que los empresarios vayan de una ventanilla a otra entregando siempre los mismos documentos, o peor, documentos distintos para hacer las mismas cosas en este gobierno.

Tendremos un registro único de proveedores, uno solo en todo el gobierno, en donde podrán registrarse y con su registro podrán venderle al gobierno y solamente tendrán la obligación de actualizarlo cuando cambien sus poderes o en determinado tiempo.

Esa es la parte que todavía nos falta y que estamos construyendo con los nuevos esquemas, además, que tendrán que ser, todo esto, hecho electrónicamente para evitar que vayan también a otras ventanillas para hacer todos estos trámites.

Nos faltan todavía muchas cosas por construir, es decir, esta etapa que nosotros estamos anunciando es quitar lo que no sirve.

Ahora faltan dos cosas: uno, revisar puntualmente muchas de las normas, que no aparecen como normas administrativas, pero que lo son, y que tienen trampas que solamente… o que ustedes conocen mejor que nadie, porque son los que conocen la industria; y la otra parte que nos falta… y les pongo solamente algunos ejemplos: hay algunas dependencias del gobierno que piden que los uniformes tengan el 30 por ciento de poliéster y el 70 por ciento de algodón, nada más que solamente hay un fabricante; o siete botones la camisa, y nada más hay una máquina que los hace; o no permite venderle al gobierno medicinas, doce pastillas en presentaciones de dos paquetitos de seis, adentro, de esos que ya conocemos, sino solamente uno de doce.

Esas son las normas que nosotros necesitamos ahora revisar. Eso es lo que necesitamos que ustedes nos ayuden. Ustedes conocen la industria, saben en dónde está la trampa, saben en dónde están ocultos todas estas normas que aparentemente son técnicas y que no tienen nada de técnico, que solamente tienen el objetivo, uno, o de sobrerregular y pedir requisitos absurdos; o dos, con una intención de dirigir compras haciéndolas pasar como si fueran un dato técnico o un requisito técnico cuando en realidad no lo son.

Esa es la parte que necesitamos que ustedes nos ayuden, ustedes conocen la industria, ustedes conocen la aplicación de estas normas, cuál es el resultado que tienen, y queremos que nos ayuden en esta parte.

Ahora tenemos que irnos en la parte del detalle de todas estas normas que han quedado y que nosotros seguimos también trabajando en revisar todas las normas que quedaron y que tendrán de plazo hasta el diez de septiembre para ser publicadas.

No serán publicadas las normas que fueron eliminadas, serán publicadas el listado de normas que quedan vigentes, con el propósito de que nadie se quede con una norma en un escritorio, en el cajón de un escritorio.

Sólo les podrán aplicar las que estén relacionadas en el Diario Oficial. Tendrán que pasar previamente todas las dependencias a ser aprobadas por la Secretaría de la Función Pública las normas en estas materias, para ser publicadas, y no tenemos muchas ganas de aprobar muchas. Así que seguramente haremos otro recorte en estos días, que por cierto fue un plazo muy corto pero cumplimos, me parece, a cabalidad.

Hay algunos que dicen que con exceso. El comentario del Presidente que dijo: Pues esto es una evacuación y llévense solamente lo necesario, y lo más rápido que sea posible para evitar que nos lleguen con los montones de normas.

Así que, bueno, yo creo que lo hemos cumplido, yo no diría que a cabalidad, muchos dicen que con exceso, pero la verdad es que sí hay normas que han estado metidas en los cajones y que las sacan solamente en algunos casos. Seguramente no son necesarias.

Así que este es el otro recorte, digamos, que le daremos a las otras normas.

La otra parte es lo que se va a sentir realmente de toda esta desregulación es cuando lo que quedó sea mejorado. Eso es cuando ustedes van a sentir, cuando tengamos ya el Compranet funcionando, en donde puedan hacer sus licitaciones electrónicas, cuando tengamos este registro de proveedores único que estamos trabajando y a punto de liberar; cuando se registren ahí y puedan licitar desde su oficina, sin necesidad de ir a ningún otro lado; y cuando se puedan hacer ahí las licitaciones electrónicas, las subastas en reversa, y todos estos nuevos mecanismos que tenemos; cuando no necesiten ir a peregrinar de ventanilla en ventanilla para presentar siempre los mismos documentos.

Esa es la parte que nos falta y, también, por supuesto, y lo tenemos muy claro, desmontar todo un aparato burocrático, todo un aparato normativo en el país, que estaba además tan complejo y que había crecido durante tantos años, seguramente nos quedaremos cortos en algunas cosas; seguramente nos excederemos en otras y seguramente nos equivocaremos en otras.

Lo que estamos haciendo es, vamos a revisar, primero en los próximos seis meses todos los manuales, veremos cómo funcionaron en la aplicación y no vamos a permitir que se emitan nuevas normas. Las observaciones, las limitaciones, las carencias o los excesos que hayan quedado en los manuales serán corregidos en el mismo manual.

Y emitiremos una nueva versión, primero revisándola a los seis meses, y después cada año. Por supuesto que me llevo la inquietud, para la revisión de los seis meses, pongamos el pago electrónico para los proveedores en el próximo manual que se emitirá, que empezaremos a revisar en los próximos seis meses, una vez que apliquemos este.

Por otro lado, quiero invitar también a los empresarios proveedores del gobierno a apoyar esta causa, no solo a denunciar los actos ilegales y de corrupción, sino también a incentivar que demos los resultados que se nos exigen y a los resultados que nos hemos comprometido en el gobierno.

No solamente sancionaremos con todo el peso de la ley al servidor público o al empresario corrupto; sino que pondremos todo el esfuerzo de la Secretaría de la Función Pública para que estos nuevos instrumentos operen con eficiencia y con eficacia.

Hace un año logramos, con el consenso de las principales fuerzas políticas, modificar más del 60 por ciento de la Ley de Adquisiciones.

Ahora, estamos anunciando la homologación de procesos, el nuevo reglamento de la Ley y la eliminación de más de 12 mil normas internas del gobierno.

Sin embargo, el mayor reto es el que está por venir, es el que compete al cambio de cada servidor público. Nada de eso va a funcionar si los servidores públicos no cambian de actitud ante su manera de trabajar en el gobierno, y de atender a los ciudadanos, y de atender a los empresarios.

México requiere de servidores públicos que, con generosidad y compromiso, apoyen este proceso de transformación, que no es fácil, por cierto, pues durante años se ha operado en el sentido contrario a lo que hoy promovemos. Y eso también lo tenemos muy claro: todos estos cambios que estamos haciendo van en el sentido completamente inverso a lo que venía el gobierno.

Yo comentaba con Sergio, algún día cuando me decía: Y qué problema tiene este asunto, todos estos cambios. Bueno, solamente uno: van contra la naturaleza del gobierno; la naturaleza es regular, atorar, hacer esto… Nosotros vamos en sentido contrario y necesitamos además que los servidores públicos lo hagan también con su actitud.

Un gobierno sencillo es el mejor reflejo de una sociedad madura, un servidor público que aporta soluciones, y no obstáculos, es la mayor herramienta para transformar a México.

Muchas gracias.

Última actualización el Martes, 31 de Agosto de 2010 14:56
 

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